Anteayer tuvimos la primera cita con el gine en la Seguridad Social, ¡y ya estamos de casi tres meses!. Por fortuna habíamos acudido a la sanidad privada y ya sabíamos lo que cabía esperar, ¡o no! El obstetra que nos atendió no estaba por la labor de explicar nada de lo que estaba viendo en la eco. Lo único que se limitó a decir fue que mi compañera tenía útero bicorne y que esto provocaba aborto, pero que en la semana en la que nos encontrábamos ya no habría peligro. Asustados preguntamos sobre esto a la médico ecografista que nos atendió al día siguiente, esta vez por la privada, quien sorprendida nos dijo que esto se ve antes del embarazo y no durante. Para asegurarnos aún más y como tercera opinión preguntamos a la gine que nos había visto durante los últimos dos años y con la que habíamos hecho una FIV. Misma opinión que la anterior, apoyada además por la frase "con todos los exámenes que te he hecho antes, esto lo hubieramos sabido" Pero volvamos al obstetra que nos ocupa. Para lo único que se dirigió a nosotros fue para preguntarnos si queríamos hacer la amniocentesis, "con su edad el riesgo de alteraciones genéticas en muy alto" dijo con tono de "a quién se le ocurre quedarse embarazada a su edad". "¿Qué alteraciones?" le espetamos, "pues muchas es muchas, es que esto no se explica en cinco minutos" nos comenta tras haber llegado 35 minutos tarde a su puesto de trabajo sin ni tan siquiera disculparse "¿y las más comunes?" insistimos de nuevo, "pues sindrome de Down y cosas mucho peores" dice frunciendo el ceño y con cara de pocas ganas de más preguntas. Tras todas estas detalladas disertaciones científicas que, sin duda, nos ayudarán a tomar una decisión, por supuesto no en cuanto a la amniocentesis, sino en lo que se refiere a no tener como única referencia médica a este individuo, decidimos retirarnos a la retaguardia y dejar de preguntar.